O, si se quiere ser más preciso, cuando sentimos que elegimos no somos realmente libres.
Un niño pequeño correteando por el campo, jugando, saltando, observando las flores, en sus juegos, podríamos decir que toma un montón de decisiones, pero en ningún momento es consciente de tomarlas, en ningún momento necesita pararse y reflexionar lo que va a hacer durante los siguientes minutos (estirarse un rato o correr?), simplemente hace lo que le apetece, y no tiene ninguna duda en hacerlo. El niño es libre.
Un adulto en el mismo campo, se estira un rato y luego empieza a pensar, ¿dónde estará mejor?, quizás cerca del río escuchando el fluir del agua o ¿quizás bajo la sombra de un árbol, donde dicen que se puede captar su energía? Baja hacia el río meditando si sería mejor idea ir primero al árbol.
Otro adulto, después de estirarse un rato recuerda lo relajante que resulta el rumor de un río y desciende la colina, mientras lo hace recuerda que también dicen que se puede percibir la energía de un árbol a su sombra y decide que lo probará más tarde, o quizás ve que le apetece más y se dirige hacia el árbol más cercano, de camino al árbol se encuentra con una valla que impide el paso y la salta casi sin pernsarlo, el mundo es de todos y sinó lo discutirá con el dueño, será una experiencia interesante!
Un soldado en campo de batalla nunca se planteó sus ordenes, desde su conciencia, hacía lo que debía y ése era su cometido. Un día, en un descanso en una trinchera, se da cuenta que es posible que sus órdenes no sean las mejores para remediar la situación, las personas que las han tomado son como él por lo que, aunque tengan más información, pueden haber cometido algún error y él tiene una perspectiva única desde el campo de batalla, decide que, puestos a equivocarse, mejor hacerlo siguiendo su criterio, y empieza a desobedecer órdenes. En ningún momento había dejado de ser libre.
Otro soldado se tormenta pensando en si sus órdenes serán correctas o no.
Somos libres porque tenemos la ocasión de tomar una decisión consciente ? Si se me presenta una oferta de trabajo y no se si tomarla o recharzarla, soy libre por estar la decisión en mis manos? O soy más libre cuando tengo claro que deseo la nueva oferta (o prefiero mi antiguo trabajo) y tomo la decisión en un instante? Alguien dirá que hay decisiones fáciles y difíciles. Pero qué hace difícil una decisión? En el caso del trabajo, por ejemplo, puede existir el problema de no podernos hacer la idea de cómo será el nuevo trabajo hasta que estemos en él, o si va a ser muy duro tener que hacer un trasbordo más cada día. Pero el niño por el campo tampoco sabe si corretear va a ser más placentero que seguir estirado, o si va a tropezar y hacerse daño, pero ha decido hacerlo. Podría ser que construímos una estructuras mentales para prevenirnos de problemas que se acaban convirtiendo en la causa de nuestros problemas ? Y podría ser que la verdadera libertad es aprender a deshacerse de ellas ?
Probablemente lo primero que nos vendrá a la cabeza es que en ése caso estaríamos viviendo por impulsos, por sentimientos. Podemos contestar de varias formas a está argumentación:
- Si al fin y al cabo lo que decidirá si una decisión era correcta o no será como nos sentimos con ella, por qué tendría que ser mala idea basarse en como nos sentimos al respecto a ella para decidir qué hacer?
- Imaginemos una persona que desea contínuamente gritarle a su vecino pero se dice contínuamente que eso no está bien y no lo hace. Se siente esta persona libre? Estamos de acuerdo que todos los vecinos del mundo viven más tranquilos si se implanta este pensamiento en todos los vecinos, pero se siente libre un vecino que contínuamente debe reprimir sus gritos ? Si considera que no quiere enfrentarse a las consecuencias de gritar a su vecino, todavía es "esclavo" de la situación, y deberá encontrar la forma de alinear sus ánsias de gritar con su creencia de que no debe hacerlo. Al final, estará buscando un estado como el descrito, donde no tenga que tomar la decisión de gritar o no gritar, sinó que pueda hacer lo que desea sin tener que tomar decisiones, en calma.
Un niño pequeño correteando por el campo, jugando, saltando, observando las flores, en sus juegos, podríamos decir que toma un montón de decisiones, pero en ningún momento es consciente de tomarlas, en ningún momento necesita pararse y reflexionar lo que va a hacer durante los siguientes minutos (estirarse un rato o correr?), simplemente hace lo que le apetece, y no tiene ninguna duda en hacerlo. El niño es libre.
Un adulto en el mismo campo, se estira un rato y luego empieza a pensar, ¿dónde estará mejor?, quizás cerca del río escuchando el fluir del agua o ¿quizás bajo la sombra de un árbol, donde dicen que se puede captar su energía? Baja hacia el río meditando si sería mejor idea ir primero al árbol.
Otro adulto, después de estirarse un rato recuerda lo relajante que resulta el rumor de un río y desciende la colina, mientras lo hace recuerda que también dicen que se puede percibir la energía de un árbol a su sombra y decide que lo probará más tarde, o quizás ve que le apetece más y se dirige hacia el árbol más cercano, de camino al árbol se encuentra con una valla que impide el paso y la salta casi sin pernsarlo, el mundo es de todos y sinó lo discutirá con el dueño, será una experiencia interesante!
Un soldado en campo de batalla nunca se planteó sus ordenes, desde su conciencia, hacía lo que debía y ése era su cometido. Un día, en un descanso en una trinchera, se da cuenta que es posible que sus órdenes no sean las mejores para remediar la situación, las personas que las han tomado son como él por lo que, aunque tengan más información, pueden haber cometido algún error y él tiene una perspectiva única desde el campo de batalla, decide que, puestos a equivocarse, mejor hacerlo siguiendo su criterio, y empieza a desobedecer órdenes. En ningún momento había dejado de ser libre.
Otro soldado se tormenta pensando en si sus órdenes serán correctas o no.
Somos libres porque tenemos la ocasión de tomar una decisión consciente ? Si se me presenta una oferta de trabajo y no se si tomarla o recharzarla, soy libre por estar la decisión en mis manos? O soy más libre cuando tengo claro que deseo la nueva oferta (o prefiero mi antiguo trabajo) y tomo la decisión en un instante? Alguien dirá que hay decisiones fáciles y difíciles. Pero qué hace difícil una decisión? En el caso del trabajo, por ejemplo, puede existir el problema de no podernos hacer la idea de cómo será el nuevo trabajo hasta que estemos en él, o si va a ser muy duro tener que hacer un trasbordo más cada día. Pero el niño por el campo tampoco sabe si corretear va a ser más placentero que seguir estirado, o si va a tropezar y hacerse daño, pero ha decido hacerlo. Podría ser que construímos una estructuras mentales para prevenirnos de problemas que se acaban convirtiendo en la causa de nuestros problemas ? Y podría ser que la verdadera libertad es aprender a deshacerse de ellas ?
Probablemente lo primero que nos vendrá a la cabeza es que en ése caso estaríamos viviendo por impulsos, por sentimientos. Podemos contestar de varias formas a está argumentación:
- Si al fin y al cabo lo que decidirá si una decisión era correcta o no será como nos sentimos con ella, por qué tendría que ser mala idea basarse en como nos sentimos al respecto a ella para decidir qué hacer?
- Imaginemos una persona que desea contínuamente gritarle a su vecino pero se dice contínuamente que eso no está bien y no lo hace. Se siente esta persona libre? Estamos de acuerdo que todos los vecinos del mundo viven más tranquilos si se implanta este pensamiento en todos los vecinos, pero se siente libre un vecino que contínuamente debe reprimir sus gritos ? Si considera que no quiere enfrentarse a las consecuencias de gritar a su vecino, todavía es "esclavo" de la situación, y deberá encontrar la forma de alinear sus ánsias de gritar con su creencia de que no debe hacerlo. Al final, estará buscando un estado como el descrito, donde no tenga que tomar la decisión de gritar o no gritar, sinó que pueda hacer lo que desea sin tener que tomar decisiones, en calma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario